¿Qué es pez betta?

Información sobre el Pez Betta (Pez Luchador de Siam)

El pez betta, también conocido como pez luchador de Siam, es un pez de agua dulce popular por sus brillantes colores y sus largas y fluidas aletas. Son originarios de la cuenca del Mekong en el sudeste asiático, donde habitan en arrozales, acequias y zonas de aguas estancadas.

Características:

  • Apariencia: Los machos son famosos por sus aletas largas y ornamentadas, disponibles en una amplia gama de colores y patrones. Las hembras suelen tener aletas más cortas y colores menos llamativos.
  • Comportamiento: Los machos son territoriales y agresivos entre sí, de ahí su nombre "pez luchador". No se deben mantener dos machos juntos en el mismo acuario. Las hembras pueden vivir juntas en grupos (conocidos como harenes) si el acuario es lo suficientemente grande y cuenta con muchos escondites.
  • Tamaño: Generalmente alcanzan un tamaño de 6-8 centímetros.

Cuidados:

  • Acuario: Un acuario de al menos 19 litros es recomendado por pez betta, aunque uno más grande siempre es mejor. Debe estar equipado con un filtro de agua y un calentador para mantener una temperatura constante entre 24 y 28 °C.
  • Alimentación: Son carnívoros y necesitan una dieta rica en proteínas. Se les puede alimentar con pellets específicos para betta, alimentos liofilizados (como gusanos de sangre o daphnia) y alimentos vivos ocasionalmente. Es importante no sobrealimentarlos.
  • Calidad del agua: Requieren agua limpia y bien filtrada. Se deben realizar cambios parciales de agua (25-50%) semanalmente.
  • Enfermedades: Son propensos a algunas enfermedades, como la podredumbre de aletas, el punto blanco y la hidropesía. La prevención a través de la buena calidad del agua y una alimentación adecuada es crucial.

Consideraciones:

  • Compatibilidad: No se deben mantener con peces de aletas largas o coloridos, ya que pueden ser percibidos como rivales. Es importante investigar a fondo antes de agregar compañeros de tanque.
  • Expectativa de vida: Pueden vivir entre 2 y 5 años en cautividad, dependiendo de la genética y los cuidados proporcionados.